¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Hacía rato que me picaba el bicho de escribir y se me ocurrió que hacer un reboot del Desafío Cervecero del Tranvía, después de una pausa de diez años, sería una buena manera de empezar. Para los que no se acuerdan (o no les pinta el orto seguir el enlace), las reglas son simples: tomar el primer tranvía en llegar a una parada dada, bajarse en la sexta parada, ir al boliche más cercano o a uno que esté los suficientemente cerca, tomar una o dos birras, volver a la misma parada, tomar el primer tranvía que aparezca (esta vez hasta la cuarta parada, para evitar volver a donde empecé), ir al boliche más cercano o a uno que esté los suficientemente cerca, tomar una o dos birras, enjuagar y repetir. Todo esto sin recurrir a mapas en línea, y ni hablar de reseñas, y si no hay ningún boliche a la vista de la parada, voy a usar mi memoria, instinto y curiosidad. ¡Avanti entonces! Es un fresco pero agradable día de principios de primavera y, como la vez pasada, el desaf...
De más está decir, dormí cual bebé ebrio. A la mañana, tardé en levantarme, la cama estaba demasiado cómoda para dejarla (la habitación, además, era un lujo, parecía mucho más cara de lo que pagué). Cuando ya me resultó imposible seguir ignorando el llamado de la naturaleza, me levanté un poco a regañadientes y temiendo el dolor luego de los esfuerzos del día anterior. Pero mis piernas estaban bien, nada de entumecimiento, me sentía como después de alguna de mis habituales caminatas de 10 km en la ciudad. Mirá vos. Como ya dije, la habitación en Penzión Mácha estaba muy buena, pero el desayuno dejaba bastante que desea. El café zafaba, sí, pero era lo de siempre, aburrido y de calidad supermercado. Después de tomar un par de cafés y de picar algo porque estaba incluido en el precio, agarré mi libro y salí a explorar la ciudad un poco más. Litoměřice es ideal para una excursión de un día. La plaza principal es hermosa, hay bastante arquitectura interesante y tiene algunos lugares donde...