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Entradas

Una tade con Nela

El jueves pasado a la tarde la patrona se fue de joda. El plan era originalmente para el miércoles, pero por algún motivo u otro tuvo que ser cambiado para el día siguiente, lo cual significaría que iba a tener que ir con Nela a su clase de cerámica en Roztoky. Mentiría si dijese que mi corazón palpitó lleno de entusiasmo (lo que me rompía las pelotas era la idea del viaje, que incluye cambiar bondis en Velké Přílepy, lo cual haría que no lleguemos a casa sino hasta casi las 8 de la noche). Pero no protesté, quiero que mi mujer salga a divertirse sola también, le hace falta. Nela se había quedado en casa ese día. No se había sentido bien el día anterior y nos pareció que sería mejor dejarla reposar. Pasó todo el día tirada en el sofá. Llegamos a pensar que quizás sería mejor que no fuese tampoco a la clase de cerámica, pero, un poco antes de las 3, volvió a la vida y a ser la misma de siempre (le encanta esa clase de cerámica). Ya que iba ir al centro, mi jermu dijo que iría más...

De birras por Pilsen y Bamberg

Siempre he tenido cierta debilidad por Mate's , a polotmavé pivo de Hostinský pivovar U Bizona, Čižice elaborada con yerba mate, no solo por mi nacionalidad, sino también porque es un muy buen ejemplo de cómo debería ser una cerveza con un ingrediente inusual o novedoso—sigue teniendo gusto a cerveza. El resto de su producción, sin embargo, era del tipo que no me importa tomar si me la encuentro en un bar, pero que me molestaría en buscar. Es por ello que fue para mí una sorpresa cuando, hace más o menos un mes, recibí un e-mail de Rober, el dueño de U Bizona, invitándome a unirme al grupo que estaba armando para un viaje a Bamberg a fines de febrero. Para ser sincero, si la invitación hubiese sido para un festival o algo por el estilo, quizás no habría aceptado, pero estaba con muchas ganas de volver a Bamberg desde la primera vez que fui hace unos años, incluso si el viaje no sería más que una excursión de un día. Así que, luego de haber obtenido el permiso de la patrona, ace...

Comentarismo al margen

El otro día, en casa, abrí una botella de una típica ČIPE—Český India Pejl Ejl, algo así como un pariente desprolijo de la IPA—y a propósito, era una botella de medio litro, como debe ser para casi cualquier cerveza por debajo de 8% de alcohol, odio las třetinky, y tampoco soy muy amigo de las sedmičky, pero me estoy yendo de tema. Era una cerveza nueva para mí (no importa cómo se llama, esto no es una reseña), así que presté un poco más de atención. Empezó jugosa, bastante linda y jugosa, hasta que se coló una nota mineral que fue ganando en intensidad con cada trago, hasta de volverse casi desagradablemente dominante. Pero entonces, a más o menos un tercio del final del vaso, alguien le pegó un sopapo en la nuca y le dijo que se deje de hacer el forro y que desempeñe su papel, lo cual hizo a regañadientes, y al final terminé disfrutando la cerveza, no tanto como al principio, pero sí mucho más de lo creí en un punto. La moraleja de esto: para evaluar debidamente una cerveza, to...

Un obituario doble

La pasada fue una semana triste para los amantes de los bares cerveceramente minimalistas debido al cierre definitivo de dos de ellos: U Klokočnika y Hrom do Police . Me enteré sobre el primero cuando el otro día me di una vuelta para hacer unas fotos para el próxima edición de la Guía Cervecera para Borrachines. Había un pizarrón afuera anunciando las noticias, pero no lo tomé en serio, pensé que era una broma. Por supuesto, era verdad. Cuando pregunté, la camarera me contó que se debía al increíblemente alto alquiler—78.000 CZK + más energía, etc—y a que el local hacía rato que necesitaba reformas (a propósito, el edificio no pertenece a ningún cerdo capitalista, sino a la municipalidad de Praga 4). Más tarde ese mismo día, un par de horas después de haber colgado la noticia en mi página de FB, leí en Pivni.info sobre Hrom do Police. Los motivos son muy parecidos: alto alquiler (más comprensible dada la ubicación) y la necesidad de muy probablemente caras reformas que nadie est...

Sobre Untappd

Susana la de los 2d2 dio bastante que hablar cuando dijo en FB : “No me gusta nada el Untappd. No me gusta ni qué fomenta ni en qué consiste, consideraciones cerveceras aparte; y, además, creo que es tremendamente tóxico.” A mí tampoco me gusta Untappd, porque: No me gusta asignar ningún tipo de puntuación a una cerveza (o cualquier otro tipo de producto). Es más, lo veo absurdo. Por un lado, porque fuera del marco de una competencia no existe ningún parámetro objetivo para una puntuación, y por otro, y más importante, porque no soy un robot y mi opinión de una cerveza va a variar dependiendo del cuándo y el dónde la tome, y hasta de quién me la sirva . No me gusta el consumismo y la mentalidad Pokemon que fomenta, en especial con los “badges” . Sé que el usuario es libre de ignorarlos, pero están allí y el concepto es contrario a la relación que hoy tengo con la cerveza. No me gusta la manera en que desvirtúa el significado de “share” y “drink socially” . Decir que en Untapp...

Mirá vos

Para ser sincero, dudo mucho que me molestaría en ir a Haštalský dědek si no fuese el único boliche en Praga en donde puedo cambiar los vouchers que Heineken me manda para sus cervezas estacionales. No es que haya algo particularmente malo en él (aunque ser recibido por una banda de sonido compuesta por una radio pop checa tampoco es algo particularmente bueno), pero, al igual que muchos otros restaurantes y bares en hoteles, parece más un artículo obligatorio que un negocio que podría, o debería, funcionar por sí mismo, algo que casi se puede respirar. Pero allí estuve el otro día, voucher en mano, para mis dos jarras de Krušovice Kazbek Ležák . En realidad, no tenía planeado ir, pero mi programa cambió casi al último momento y me dije “por qué no”, después de todo, esta nueva cerveza me había despertado algo de curiosidad. Puede ser que, más allá de la curiosidad, mis expectativas no hayan sido muy altas, pero esta lager rubia "monovarietal" me gustó mucho. Me encantó...

Una reunión

Es algo que nos debe haber pasado a todos. Tenés un amigo, uno cercano incluso. Lo conocés desde hace años y han pasado mucho juntos, pero, entonces, la vida los empieza a separar. No parece haber ninguna razón puntual para ello; los dos siguen viviendo en la misma ciudad y niguno ha hecho nada que pueda haber hecho enojar al otro. De hecho, es probable que ni siquiera seas capaz de especificar cuándo fue que la cosa empezó a cambiar porque no te diste cuenta sino hasta que tu amigo volvió un status update más en Facebook, y ya no te acordás de cuándo fue la última vez que se sentaron juntos a tomar una birra. Eso es más o menos lo que me pasó con Primátor Weizenbier , en su momento, una de mis cervezas favoritas, y la primera Weizen con la que desarrollé una relación (y relación con las cervezas de trigo no podría haber empezado peor). Me encantaba, la tomaba seguido, pero por algún motivo u otro, no soy capaz de decir cuál, se salió de mi rotación habitual. Pensé en ella a menudo,...